lunes, 28 de noviembre de 2016

Viernes 2 de diciembre

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,27-31):

EN aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.


Mira tu mundo, a tu alrededor, las personas que tienes a tu lado: tu familia, tus amistades, la gente a la que quieres. Jesús pasaba en aquellos por muchos lugares, muchos le detenían, otros le gritaban, algunos pasaban de largo. Pero en esta escena Jesús se detiene ante el grito de unas personas, unos ciegos que piden "compasión", unos ciegos que piden volver a ver, contemplar el mundo. Y cuando se dio el milagro su vida cambió. 
Te comparto algo: Jesús pasa a tu lado. Ahora, tú, ¿te dejas mirar? ¿te dejas tocar por Él? ¿dejas que al menos te diga una palabra cercana?
Y si lo piensas bien, ¿qué haces cuando pasas al lado de las personas que lo necesitan? ¿qué haces frente al sufrimiento y el dolor? ¿qué haces cuando otro necesita de ti? ¿qué piensas cuando te miras al espejo? 
Que este adviento sea para aprender a mirar, a contemplar, a implicarte con algo que realmente valga la pena. 

 
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