sábado, 26 de noviembre de 2016

Jueves 1 de noviembre

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,21.24-27):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

¿Y si te dijer

a que sólo te quedan una horas de vida? ¿cambia ahora lo que vas hacer esta tarde? ¡Imagínatelo! Imagina por un momento que te queda eso, unas horas de vida... ¿pensarías centrarte el tiempo que te queda en algo más importante que lo que ibas hacer?... posiblemente pensarías en todo aquello que es importante en tu vida, y cambiarías los planes y te centrarías en cosas, como podría ser: decirles a tus padres, hermanos, amigos cercanos, etc... que les quieres, agradecerles el tiempo que has pasado con ellos; en definitiva, hacer algo que te llena el corazón y a los que están a tu lado...
¡Despierta! Porque ahora te digo, que no sabes cuanto queda, no sabemos el día ni la hora. ¿en qué vas a invertir tu vida?
 Jesús explicaba esto mismo a sus apóstoles diciéndoles: Comprended que si supiera el dueño de la casa a qué hora de la noche viene
el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un agujero en la pared de su casa. Por eso, estad también vosotros preparados.
¿Y ahora? ¿piensas que estás aprovechando tu vida en lo importante?. Si tuvieras que pesar cuanto tiempo dedicas el día a amar ¿te saldrían muchas horas?
¿minutos?
¿segundos?... la consola, el móvil o la tele... ¿se llevan más tiempo que el tiempo que amamos? ¿a Dios le dedico parte de mi tiempo?... y si te digo...¡prepárate! No queda mucho para que Dios quiera nacer en tu corazón ¿te parece importante? ¿merece la pena? 
Te invito a vivirlo
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